10 CONSEJOS PARA DISFRUTAR DE UN VUELO LARGO

Si tu próximo vuelo, ya sea por turismo o por negocios, es de 6 horas o más, ¿por qué no intentar disfrutar al máximo de ese tiempo y sacar el mayor partido a tu viaje desde antes de llegar a destino? Recuerda que no todos los días tienes tantas horas para dedicarlas a ti mismo. Intentemos convertir un “problema” en una oportunidad. Cierto es que la mayoría de las compañías aéreas ofrecen ya una amplia gama de entretenimiento a bordo mediante pantallas individuales con las que hacer el viaje más llevadero, pero siempre podemos desear algo más personalizado, más acorde a nuestros gustos, intereses y hobbies.

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1- Lo primero y primordial es el asiento. Y no hablamos de su comodidad que, obviamente, estará en función de la clase elegida (y del importe abonado). Nos referimos a su emplazamiento: ventana o pasillo, zona delantera o trasera… No todas la compañías aéreas lo permiten pero en la medida de lo posible puedes elegir al hacer la reserva. Circulan por ahí auténticos tratados sobre la idoneidad de uno u otro asiento por motivos de seguridad, comodidad, etc. Pero todo está en función de cada uno: si tienes las piernas largas, mejor pasillo; si eres de “muelle flojo” y vas con mucha frecuencia al baño, también. Si eres capaz de aguantar mucho rato sentado y/o te gusta otear el horizonte, mejor ventana. En cualquier caso, no te quedes todo el tiempo sentado si vuelas más de 4 horas, ya que si lo haces existe riesgo de desarrollar trombosis venosa profunda (TVP).

2- A continuación y, enlazando directamente también con el concepto de comodidad, deberíamos hablar de la vestimenta que vas a llevar durante el vuelo. Allá cada cual con sus gustos y sus tendencias, pero una prenda cómoda siempre será un chándal o cualquier otra penda deportiva: cómoda y holgado. Un pantalón vaquero puede llegar a agobiarte durante tanto rato sentado. Recordad, además, que en los aviones puede llegar a hacer algo de fresco. En cuanto a calzado, optamos por el deportivo (y siempre con calcetines, por si te apetece descalzarte) y que no apriete, pues los pies pueden hincharse en vuelos de tanta duración. Obviamente, para un viaje de negocios, las opciones deberán ser otras (y más si tus clientes van a buscarte al aeropuerto).

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3- Los libros han sido tradicionalmente unos grandes compañeros de viaje. ¿Por qué no incluir varios en el equipaje, tanto para el viaje como para leer en destino? Venga, reconócelo, no has leído El Quijote. ¿Por qué no hacerlo este año en homenaje al 400 Aniversario de la muerte de Cervantes? Desde que existen los e-books no valen excusas relativas al peso del libro. Grábatelo y disfruta con las aventuras del Caballero de la Triste Figura que, por cierto, era un viajero incansable.

4- Como el vuelo va a dar para mucho, también nos podemos cansar de leer. Si eres adicto a los juegos, no olvides tu consola, i-Pad o similar. ¡Ah! ¿Que no tienes nada de eso? Pues tira de baraja tradicional, de los cuadernos de sudokus y crucigramas, o de aquellos juegos magnéticos que te llevabas al camping en tu adolescencia. Ese dominó, parchís, backgammon… Seguro que todavía los tienes en el trastero de casa. Y te aseguramos una cosa: serás la atracción del pasaje. Puedes hacer amigos y quién sabe qué relación saldrá de ahí…

5- Dicen que la música amansa a las fieras. Si el hecho de volar te altera, qué mejor que unos cascos y un buen repertorio de clásicos (Mozart, Vivaldi, Strauss…). Bueno, vale, también admitimos como clásicos a los Beatles, Tequila y Depeche Mode. A Slayer y Metallica, mejor los dejamos en casa.

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6- ¿Llevas tiempo deseando hacerte un maratón cinematográfico con las sagas de Matrix, Mad Max o El Señor de los Anillos, entre otras? ¿Verdad que en casa nunca te dejan? Esta es la ocasión. Grábatelas en tu tablet y dale al “play” nada más despegar.

7- En un vuelo largo te ofrecerán constantemente aperitivo o comida en función de la hora, además de lo que cada uno pueda por su cuenta encargar a los tripulantes de cabina. Se recomienda no comer mucho para evitar la sensación de pesadez, sobre todo si tienes tendencia a acumular gases (que con la altura tienden a expandirse). Si te sobreviene algo de hambre entre horas, puedes traer de casa o comprar en el aeropuerto algunas golosinas, barritas energéticas, galletas o frutos secos, que te calmarán hasta que pase el próximo carrito.

Con relación a la bebida, recuerda que es muy fácil deshidratarse durante un vuelo, ya que el aire dentro de la cabina del avión es muy seco, así que asegúrate de beber mucha agua. Intenta no beber bebidas alcohólicas o con gas, puesto que contribuyen más a la deshidratación.

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8- Entre almuerzos, películas y libros, una cabezadita siempre ayuda a hacer el viaje más llevadero. Aquí también cada uno “se lo monta” como puede: hay gente que necesita pastillas para dormir, otros una infusión y otros requieren de antifaz y tapones para los oídos. A nosotros nos basta con la mantita que suele venir “de serie” en el avión y un telediario nacional. Si sufres de cuello o espalda, te recomendamos llevar una de esas almohadas cervicales viscoelásticas tan prácticas.

9- Distribuye el equipaje de mano en 2 bolsas o unidades: una, grande, para colocar en los portaequipajes superiores y otra, más pequeña, con todas las cosas que hemos ido mencionando y que llevarás contigo en el asiento, más a mano, evitando así tener que levantarte para acceder al maletero con las consiguientes molestias para ti y para tus compañeros de asiento.

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10- ¿Y si el viaje largo lo hacemos con niños? Amigos, los nueve consejos anteriores se nos quedan cortos. Hemos probado todo y a la cuarta hora de viaje están ya hartos. ¿Qué hacer? Como últimos recurso: papel y lapiceros de colores, traer el Lego de casa y/o jugar a los pilotos. Y todo ello con la promesa de que, si son buenos, les dejarán entrar en la cabina. Quién sabe, a lo mejor tenemos suerte y lo conseguimos. Depende de la aerolínea. ¡Y de la lata que dé el niño!

Confiamos en que estos diez consejos puedan serte de utilidad en tu próximo viaje largo. Recuerda, además, la cuestión del jet-lag: este problema aparece en viajes transcontinentales que se desarrollan cruzando más de 5 husos horarios diferentes: de España a Asia, América u Oceanía. Y obviamente las consecuencias serán mayores cuanto mayor sea la distancia (y por tanto, la diferencia horaria) entre el punto de origen del viaje y el destino. A cada persona le afectará de un modo diferente, precisamente por los distintos ritmos circadianos de cada uno, pero podemos concretar en que el malestar oscilará entre 2 y 14 días. Por último, y como siempre, recomendamos para un viaje de estas características, a un destino lejano en otro continente, contratar un seguro de viaje con todas las coberturas y garantías ante cualquier problema o contingencia que pueda surgir. Un seguro como los que te ofrece ERV, especialista mundial desde hace más de cien años.