Conductas por las que pueden expulsarte del avión

seguro_anulacion_viaje_erv_expulsion_aeropuerto24/01/2014

Un reciente informe publicado por la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) ha puesto de manifiesto el crecimiento exponencial del comportamiento inapropiado entre los usuarios de aerolíneas. Tanto es así, que en la próxima conferencia de este organismo, que se celebrará en Marzo en la ciudad de Montreal, se está estudiando otorgar a pilotos y azafatas mucha mayor autoridad para poder reducir o combatir a los viajeros “rebeldes”. Partiendo de que todos somos “buena gente” pero que en un momento de tensión, como los que en ocasiones pueden producirse en un vuelo, se puedan perder los nervios, vamos a intentar analizar las conductas por las que un viajero podría ser expulsado de un avión, pasando por una situación bochornosa capaz de arruinar unas buenas vacaciones o un viaje largamente soñado. Veamos los casos más habituales por los que un viajero puede quedarse en tierra y algunos casos de comportamientos inadecuados por los que la tripulación podría “llamar su atención”:

  • La mayoría de compañías aéreas pueden negar el acceso a su avión por no guardar un mínimo de higiene personal cuando su presencia pueda resultar excesivamente incómoda para el resto de pasajeros.
  • Si un viajero tiene signos evidentes de portar una enfermedad contagiosa, por ejemplo, podrían impedirle el acceso al avión, a no ser que lleve un certificado médico acreditativo de que su estado de salud no es viral.

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La vestimenta también puede ser motivo de expulsión: prendas que dejen al aire partes íntimas del cuerpo, camisetas con frases insultantes, proclamas xenófobas… Cuidado con el calzado porque también puede ser objeto de polémica: el viajero puede descalzarse pero siempre debe conservar los calcetines.

Aquellas personas con miedo a volar que deciden tomarse una copa para calmar su miedo o ansiedad han de tener cuidado para no llegar a un estado de ebriedad, tal que incomode al resto de pasajeros con sus comentarios fuera de lugar o en voz alta, risas desmedidas, expresiones soeces, o rompan los protocolos de proximidad física con el resto de viajeros o tripulantes. Se puede beber pero siempre “controlando”, como habitualmente se dice.

  • Con relación a la contaminación acústica, siempre se recomienda al viajero que quiera escuchar música que lo haga con auriculares, nunca con aparatos a todo volumen. Desde la reciente entrada en vigor de la norma que permite utilizar dispositivos móviles (teléfonos, tablets, etc.) durante la travesía, se recomienda también llevarlos en modo “silencio” o “vuelo”, para no perturbar el descanso de otros pasajeros con melodías de llamada o constantes avisos de recepción de mensajes.
  • Los viajeros con niños deben procurar que su comportamiento sea lo menos molesto posible para el resto del pasaje. Y en general, cuanto más bajo sea el volumen de conversación del pasajero, mejor. Una discusión (por culpa de un asiento reclinado o por mayor espacio para estirar las piernas) que derive en confrontación exaltada, o incluso en pelea con golpes, también puede ser motivo de expulsión del avión.
  • Después de los atentados del 11 de Septiembre de 2001, el viajero “gracioso” o bromista que gusta de hacer comentarios sobre bombas, secuestros o accidentes también puede ser expulsado del avión.
  • Aquellos viajeros que deseen recrear las míticas escenas de la película “Emmanuelle” a bordo del avión, ya sea en sus asientos o en el WC, deben saber que también se exponen a ser demandados. Las muestras de cariño “demasiado efusivas” pueden traerles más de un disgusto.
  • Y en general, no seguir las indicaciones de los tripulantes de cabina con relación a cinturones, disposición de bultos, toma de fotografías o cualquier otra cuestión puede traducirse en la inmediata expulsión del avión.

Si estos comportamientos tienen lugar antes del despegue o en una escala en tierra, pueden provocar la expulsión del viajero, bien “por las buenas” o bien obligando a que la policía o personal de seguridad del aeropuerto acceda a la aeronave, con las consiguientes molestias y retrasos para el resto del pasaje. Si se producen en vuelo, no es habitual que el avión dé la vuelta, pero desde luego al pasajero “turbulento”, le aguardará, cuando llegue a tierra, una desagradable sorpresa en forma de detención, multa, prohibición de volar con esa compañía… Las normas de cada aerolínea son diversas. Para mayor información consulta con tu aerolínea antes de volar si quieres saber lo que no debes hacer nunca. El respeto a las reglas es fundamental para poder llegar a cualquier destino sin problemas.

Buen viaje!