El Canal de Panamá: 100 años uniendo al mundo

La idea de excavar un paso con agua a través del Istmo de Panamá para unir los océanos Atlántico y Pacífico se remonta a comienzos del siglo XVI, cuando Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo en 1513. Fue en aquel momento cuando Balboa descubrió que tan sólo una estrecha franja de tierra separaba los dos mares.

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El emperador español Carlos I inició los proyectos para construir un paso que enlazase ambos océanos, siguiendo el río Chagres. Desde entonces, todas las iniciativas toparon con inconvenientes geográficos, climáticos y políticos.

Ya en el siglo XIX Francia retoma el proyecto, de acuerdo con Colombia, de la cual Panamá era parte, y liderado por Ferdinand de Lesseps, que ya había tenido éxito con el Canal de Suez. Lesseps diseñó un entramado empresarial, técnico y financiero casi perfecto, implicando a más de cien mil franceses que intervinieron en la obra. Sin embargo, después de 11 años y 33 kilómetros construidos, los problemas financieros y las enfermedades (20.000 fallecidos) impidieron continuar el proyecto iniciado en 1880.

En 1903 Panamá se declara independiente de Colombia y es cuando Estados Unidos compra a la Compañía Francesa del Canal de Panamá sus derechos y propiedades. Durante los años previos, el descubrimiento de oro en California había originado un tremendo volumen de comercio transístmico, por ferrocarril y caminos de tierra, motivando al presidente estadounidense Grant a ordenar expediciones de carácter topográfico, previas a la construcción del canal. Tras muchas vicisitudes de todo tipo, pero principalmente burocráticas, los trabajos se iniciaron el 4 de mayo de 1904 y durante 10 años, alrededor de 50.000 personas de más de 30 países llegaron a Panamá para tomar parte en la construcción del Canal, el cual fue inaugurado oficialmente el 15 de agosto de 1914 con el tránsito del vapor Ancón, aunque algunas otras naves habían realizado ya viajes de prueba.

El acuerdo entre Panamá y Estados Unidos otorgaba a estos el dominio del canal a perpetuidad (así como 8 km. de terreno a ambos lados del mismo). A lo largo del siglo XX los panameños no dejaron de reclamar su soberanía sobre el canal y las áreas aledañas administradas por Washington, llegándose al año 1977 en que ambos países firman los Tratados Torrijos-Carter, los cuales dan inicio a un proceso de transición progresivo que culminó al mediodía del 31 de diciembre de 1999, cuando Panamá asume el control total del canal y la  soberanía sobre todas las tierras aledañas a la vía acuática.

Desde el punto de vista técnico, la obra supuso construir la represa más grande del mundo en aquella época, diseñar y construir el canal de esclusas más imponente jamás imaginado, fabricar las más grandes compuertas que jamás se han colgado, y resolver problemas ambientales de enormes proporciones. Antes de su apertura, los pasos naturales utilizados entre los océanos Atlántico y Pacífico eran el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos, ubicados en el extremo austral de Chile y Argentina. Para hacernos una idea: quien navegue desde Nueva York hasta San Francisco pasando el cabo de Hornos o el estrecho de Magallanes recorrerá una distancia de 24.000 km.; en cambio, atravesando el canal de Panamá, la distancia se reduce a 9.200 km. (casi un tercio). Un barco que salga de Ecuador en dirección a Europa ahorrará una distancia de 8.000 km.

Al llegar a su Centenario, el Canal de Panamá, sin duda uno de los grandes logros de la Humanidad, se encuentra inmerso en el mayor proyecto desde su inauguración: la ampliación mediante la construcción de un tercer carril de esclusas. Después de seis años de estudios y su aprobación mediante un referéndum nacional en octubre de 2006, los trabajos de ampliación iniciaron el 3 de septiembre de 2007, trabajos no exentos de polémica en los últimos meses pero que exceden la temática de nuestro blog.

El proyecto consiste en dos nuevos complejos de esclusas que añadirán un tercer carril para permitir el tránsito de buques con mayores volúmenes de carga, duplicando así la capacidad de la vía acuática para atender la creciente demanda del comercio y el turismo mundial y fortaleciendo el rol de Panamá como centro de logística y transporte de la región. A través del Canal de Panamá cruzan 144 rutas que llevan mercancías y personas a unos 1.700 puertos de más de 160 países. Desde su apertura, se estima que más de 700.000 barcos han surcado sus aguas.

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Panamá se ha convertido en uno de los destinos turísticos más atractivos e innovadores en América Central, ofreciendo una amplia variedad de atracciones y actividades. Un hito histórico como este Centenario puede suponer una excusa ideal para visitar este país hermano, que ofrece un sugerente combinado de playas, selva y montañas (de hasta 3.500 metros sobre el nivel del mar). Las celebraciones del Centenario del Canal van a incluir en las próximas semanas representaciones históricas, música y bailes en vivo, fuegos artificiales, exposiciones y mucho más. La capital, Ciudad de Panamá, nos ofrece el atractivo contraste de un casco antiguo que preserva la historia de la época colonial conjuntamente con la moderna arquitectura de vanguardia. El país posee una multiplicidad cultural que lo hace único en la región, a lo que contribuye además la constante presencia de visitantes de todas partes del mundo. El origen de esta singular mezcla cultural es sin duda la característica de encrucijada que siempre ha tenido el país, pero también lo es la conexión intensa de Panamá con el mar, que la hace muy parecida a una isla del Caribe.

Parte importante de la riqueza cultural del país está en las tradiciones de los grupos indígenas de Panamá, que se encuentran asentados en territorios semi-autónomos, en los que mantienen vivas sus costumbres ancestrales. Estas etnias originarias cultivan la música y el baile, pero su aporte cultural más apreciado es su habilidad como maestros artesanos. Las piezas producidas por algunos de estos grupos son verdaderas joyas, obras de una gran belleza producidas por un arte que tiene sus raíces en los tiempos precolombinos.

Panamá seguro que no te decepciona. ¿Vas a esperar otros cien años para conocerlo?