Paludismo: síntomas, riesgos y prevención.

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Según la organización Medicusmundi, la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer el Paludismo o Malaria, una enfermedad, transmitida por el mosquito Anófeles, de la que cada minuto fallece un niño en el mundo.

El continente africano es el más castigado por esta auténtica plaga (80% de los casos), sin olvidar las zonas tropicales de América y Asia. Es por ello de especial interés conocer los riesgos a los que nos enfrentamos cuando visitamos algunas de estas zonas, tanto en viajes de negocios como de placer.

¿Cómo se contagia?

El ser humano adquiere la enfermedad, también conocida como malaria, mediante la picadura del mosquito Anófeles, existiendo un período de incubación que oscila entre 9 y 30 días, llegando a varios meses en casos excepcionales. Sus síntomas (fiebre alta, escalofríos, sudores, dolor muscular y vómitos) se pueden confundir con otras patologías, por lo que la inmensa mayoría de casos de paludismo en el mundo quedan sin diagnosticar (y, por tanto, sin resolver). La variante más severa de paludismo puede causar asimismo afectación cerebral, pulmonar, renal y alteraciones sanguíneas importantes. Estas formas pueden llevar a la muerte del paciente, especialmente en personas no inmunizadas de áreas donde no hay habitualmente paludismo.

¿Cómo se trata?

El primer tratamiento eficaz para la malaria fue la corteza del árbol Cinchona, que contiene el alcaloide quinina. Este árbol crece en las colinas de los Andes, en particular en Perú. Los habitantes del Perú usaban el producto natural para controlar la malaria, y los Jesuitas introdujeron esta práctica en Europa durante los años 1640, donde fue aceptada con rapidez.

La complejidad del ciclo vital de este parásito ha hecho que la elaboración de una vacuna eficaz esté siendo una labor muy difícil. Los primeros ensayos se realizaron con ratones en 1967, sin que hasta el momento se haya encontrado una vacuna totalmente eficaz. Aunque en algunos casos hay datos prometedores, las vacunas existentes en la actualidad tienen una eficacia limitada y su uso se limita a ensayos clínicos en zonas endémicas.

¿Cómo se previene?


Si vamos a visitar alguno de los países endémicos de paludismo (ver lista en http://www.vacunasyviajes.es/vacunasyviajes/Listado_paises_con_malaria.html), no hemos de escatimar en medidas preventivas con el fin de evitar posibles infecciones.

Como primera medida, recomendamos la utilización de mosquiteras en el hotel (o incluso en exteriores, si vamos a transitar por zonas pantanosas) y una loción repelente de insectos, de las que habitualmente encontramos en el mercado.

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Además, es importante consultar a nuestro médico habitual la utilización de medicamentos para prevenir el paludismo, reduciendo así considerablemente el riesgo de contraer la enfermedad durante una estancia en una zona endémica. Los fármacos más empleados son la cloroquina, y, si el viaje es a zonas resistentes, se asocia proguanil o se utiliza la mefloquina o la doxiciclina. Hay que recordar que para que la profilaxis con fármacos sea eficaz hay que comenzarla una semana antes del viaje y mantenerla durante el mismo y hasta una o dos semanas tras el regreso.

Aconsejamos también, antes de emprender viaje, contactar con los centros de vacunación internacional que el Ministerio de Sanidad tiene por toda la geografía nacional:(http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/centrosvacu.htm)

Desgraciadamente, el mosquito ha ido desarrollando una resistencia a los insecticidas, sobre todo a los piretroides (el más usado en el control de la malaria), así como a los tratamientos antimaláricos, por lo que la protección total nunca está garantizada.

Entonces, ¿qué hacer?

Los esfuerzos mundiales por controlar y eliminar el paludismo han salvado 4,3 millones de vidas desde el año 2000, al reducirse las tasas de mortalidad en un 47% en todo el mundo. Sin embargo, la organización Medicusmundi advierte que la enfermedad continúa cobrando vidas, cebándose especialmente con las mujeres embarazadas y los niños menores de cinco años.

El control de la enfermedad está aún lejos de la meta que la comunidad internacional se puso en la Asamblea Mundial de la OMS en 2000 (reducir su incidencia al 75% para el año 2015).  Cada año se reportan casos procedentes principalmente de inmigrantes y turistas. El crecimiento del número de viajeros a países donde la malaria está presente y los viajes de inmigrantes donde la malaria es endémica aumentan los casos de malaria importada. En nuestro país, en 1967 hubo 21 casos, en 1995 fueron 263 y en 2004 se llegó a 351 casos.

Por ello, si vamos a iniciar un viaje a cualquiera de las zonas de riesgo, no debemos escatimar en protección. Contratar un seguro de viaje se presenta aquí como una opción de especial interés, con el fin de que, llegado el caso, el viajero necesitara recibir asistencia sanitaria en el extranjero o, en caso extremo, tuviera que ser repatriado urgentemente a España.