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12/02/2014

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El séptimo arte ha ejercido siempre en el público un enorme poder de atracción, creando en en él, en mayor o menor medida, un interés por los actores o directores, y llevando al público a interesarse por sus vidas o los rodajes de los filmes. Tanto es así que en su tiempo de vacaciones muchas personas deciden visitar localizaciones de rodajes, lugares donde se desarrolla una película, estudios cinematográficos o ciudades ligadas a la vida de famosos actores, productores o directores de cine.

De esto saben bastante en Nueva Zelanda, país que vio incrementar sus visitas turísticas un 30% tras el estreno de la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Incluso la aerolínea Air New Zealand decoró alguno de sus aviones con imágenes de dragones gigantes, coincidiendo con el estreno de una nueva película de la saga “El Hobbit”, en un claro intento de potenciar esa imagen del país. 

Los destinos turísticos “cinematográficos” pueden convertirse en una auténtico fermento para el turismo de una ciudad o país cuando son integrados en paquetes con una estrategia combinada: mezcla de parques temáticos ad hoc (el caso paradigmático sería Disneyland) a los que se añade todo un amplio catálogo de alojamientos y un atractivo repertorio de actividades en torno al mundo del cine (museos, rutas o recorridos guiados, restaurantes, tiendas de merchandising…).

Se calcula que aproximadamente 40 millones de turistas internacionales escogieron su destino en 2012 gracias, principalmente, a que vieron una película rodada en algún país que les interesó mucho tras ver el film, según la investigación Travelsat Competitive Index, de TCI Research. Unido a los casos puntuales de incremento en el turismo de una ciudad o país inmediatamente después de que aparezca en la gran pantalla o serie de televisión (como ha sido el caso de Croacia con “Juego de tronos”, Ruanda con “Gorilas en la niebla”, el simpático barrio londinense de Notting Hill con la película homónima, o la capital catalana con “Vicky, Cristina, Barcelona” de Woody Allen), existen algunos destinos cinematográficos per se con un gran poder de atracción turística:

1- Ya hemos hablado de Disneylandia como pionero de este tipo de turismo: inaugurado en Anaheim (California, EE.UU.) en 1955, no deja de reinventarse con nuevas atracciones y diversiones para grandes y pequeños. Su éxito fue tal que motivó la construcción de nuevas sedes en Orlando (Florida) y París (Francia). En ellos, la magia y fantasía de Walt Disney impregnan todo el ambiente y su visita constituye una experiencia inolvidable para niños de 1 a 100 años.

2- Hollywood, como “factoría cinematográfica número 1”, también constituye un interesante destino a visitar: podremos recorrer el Kodak Theatre y sentirnos durante un rato miembros de la Academia que entrega los Óscars o visitar los estudios de la Warner Brothers, la Paramount o la Universal, con recorridos que incluyen paseos con efectos especiales que nos permitirán experimentar avalanchas y terremotos, emocionantes paseos que nos acercarán a los dinosaurios de Parque Jurásico, al famoso tiburón de Spielberg así como otras historias increíbles del mundo del cine. Otra cita obligada es el Paseo de la Fama, donde algunos de los más famosos actores tienen su estrella de bronce en el pavimento.

3- El fenómeno Harry Potter no iba a ser menos y ofrece no una, sino varias rutas turísticas para trasladarse como por arte de magia a sus escenarios. Desde la Universidad de Oxford, a la abadía de Lacock pasando por el Castillo de Alnwick, al norte de Inglaterra, que no es otro que el Castillo de Hogwarts.

4- Hobbiton, la aldea hobbit que hemos podido ver en la trilogía de “El Señor de los Anillos” y las dos entregas de “El Hobbit” puede ser visitada en Matamala (Nueva Zelanda). Entre otros numerosos atractivos, se ofrecen visitas guiadas que nos trasladarán durante unas horas a la época de la Tierra Media y a los bucólicos parajes filmados por Peter Jackson. El conjunto se complementa con tiendas, restauración, alojamientos, etc. Un destino de obligada visita para todo “friki” de las obras de Tolkien que se precie.

seguro_viaje_erv_turismo_cine_almeria5- Ya en nuestro país, y más modestamente, encontramos enclaves de referencia para el cinéfilo como Tabernas, en Almería, donde se rodaron innumerables “spaghetti-westerns” (como “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” o “El bueno, el feo y el malo”) durante los años 60-70. Los antiguos escenarios y decorados se reconvirtieron en “Mini-Hollywood”, con atracciones para el visitante como espectáculos con peleas y duelos a cargo de extras, museo del cine y museo de carros y diligencias, entre otros.

6- Siguiendo en España nos encontramos con el Parque Warner, a las afueras de Madrid, con divertidísimas atracciones y espectáculos basados en los personajes de dibujos animados de esta productora, así como con shows con nuestros superhéroes favoritos. Diversión asegurada para toda la familia.

Estos son sólo algunos de los puntos o rutas de turismo cinematográfico que podemos encontrar. Las opciones son innumerables a nivel mundial y aumentan constantemente, según vayan estrenándose más y más películas o series. La industria audiovisual en general y el cine en particular, por lo tanto, se pueden convertir en un medio poderoso en el desarrollo de la imagen de un destino. Si el propósito de los productores cinematográficos se alinea con el de las organizaciones de marketing de destinos, se puede utilizar el mismo para desarrollar una imagen que sea deseada por su mercado potencial. Esto se ha producido en numerosos casos en los que las organizaciones de marketing turístico trabajan de cerca con sus oficinas cinematográficas, con algunas regiones, ofreciendo atractivos incentivos a los productores cinematográficos para el rodaje en esos lugares.