Marineros de Agua Dulce

¿Miedo a alta mar? ¿Posibles mareos por culpa del oleaje? ¿Muchas sobremesas viendo documentales de tiburones?

Si todo esto te frena a la hora de embarcarte en un crucero, te recomendamos iniciarte por algo más sencillo, más económico y que, además, está de moda últimamente: los cruceros fluviales. Hagamos un pequeño repaso por algunos de los más atractivos, tanto en la Península Ibérica (que trataremos hoy) como en el extranjero (que los veremos en una segunda entrega). La mayoría de ellos incluyen actividades complementarias como visitas y excursiones a puntos de interés próximos a la ribera del río en cuestión, así como entretenimiento a bordo de carácter didáctico, gastronómico o musical. Recuerda también que por muy breve que sea tu escapada (incluso de un día), siempre recomendamos hacerla con la debida protección que te proporciona un seguro de viaje. Y recuerda siempre que donde hay patrón… Él es la autoridad a bordo y deberemos seguir siempre sus indicaciones. ¿Zarpamos ya?

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Río Duero

Rodeado por imponentes montañas, el río Duero discurre tranquilo por el fondo de su valle y nos fascina por su belleza. Nace en los Picos de Urbión y, atravesando el norte de Portugal, se une con el Océano Atlántico en la ciudad de Oporto, bañando con sus aguas encantadores lugares y pueblos pintorescos de pescadores y peregrinación. Desde Vega de Terrón, en Salamanca, desde donde el Duero es navegable hasta su desembocadura en Oporto, existen numerosas travesías a lo largo de este gran río, bien en territorio español o bien portugués, e incluso recorridos atravesando la frontera, con opciones desde 1 hora hasta una semana. De entre todas ellas destaca la del Crucero Ambiental del Parque Natural de Arribes del Duero, en un moderno catamarán acristalado, con degustación de vinos de Oporto, charla sobre fauna, flora y geología a cargo de personal especializado, y exhibición didáctica de aves rapaces.
Recorrer el río Duero en un crucero es adentrarse en la historia común de España y Portugal, apreciar la diversidad paisajística, valorar toda la gran riqueza artística y cultural de sus pueblos y ciudades y degustar la rica gastronomía de la zona.

Río Tajo

En el río más largo de la Península Ibérica también podemos efectuar travesías recorriendo las aguas que bañan el que se ha bautizado como Parque Natural del Tajo Internacional, un territorio único por su belleza, desconocido y emocionante. Existen distintas opciones de paseos de unas 2 horas de duración por aguas españolas o incluso, como en el caso del Duero, atravesando la frontera y adentrándonos en Portugal. La fauna del parque es rica y variada, constituyendo uno de los enclaves ornitológicos más importantes de Extremadura. Un destino privilegiado para practicar avistamiento de aves (birdwatching).

Río Guadalquivir

Aquí encontraremos desde travesías de una hora, disfrutando de los excepcionales monumentos que nos ofrece la capital sevillana, hasta excursiones de un día a Sanlucar de Barrameda, admirando los paisajes del Coto de Doñana (declarado por la Unesco como Reserva Natural de la Biosfera) y siguiendo la ruta de los galeones que volvían de las Américas por las aguas donde navegaron Cristóbal Colón, Juan Sebastián Elcano, Magallanes, los hermanos Pinzones, etc.
Si queremos disfrutar de más tiempo de este “Río Grande” (significado de su nombre en árabe), podemos optar por cruceros de 3, 5 ó 7 días, a bordo de auténticos hoteles flotantes, con visitas a bodegas y espectáculos ecuestres en Jerez de la Frontera, Puerto de Santa María, Peñón de Gibraltar, e incluso, adentrándose ya en el Atlántico para visitar Cádiz, o entrando en el río Guadiana para llegar a la localidad portuguesa de Vila Real de Santo Antonio, frente a la villa onubense de Ayamonte.

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Río Ebro

Nuestro río “nacional”, el más caudaloso de la Península y el único de los grandes ríos que desemboca en el Mediterráneo, en cuyo delta podemos realizar travesías de 45 minutos durante las que se pueden avistar diferentes aves como patos, flamencos y pájaros de todo tipo. Un magnífico y grandioso paisaje que constituye un auténtico placer en todos los sentidos y una excursión muy recomendable para ir con niños.
Por otro lado, desde Zaragoza tenemos paseos en barco de 15, 30 ó 60 minutos realizando una visita turística distinta a la que se ha realizado toda la vida, obteniendo distintos puntos de vista de alguno de los monumentos más emblemáticos de la capital aragonesa y algunas curiosidades. Así, al pasar por el Puente de Piedra se pueden apreciar los impactos de las balas y cañones en las piedras conservadas de la batalla contra los franceses, que acabó con el puente derruido.

Río Miño

Los paseos en barco por el Rio Miño permiten tener una mirada diferente sobre la región y el recorte sinuoso del valle, mientras se está rodeado del profundo verde de la naturaleza. El puerto de la localidad portuguesa de Vila Nova de Cerveira es uno de los puntos de partida para rutas de 3 horas o 1 día recorriendo el río, parando en islas poco frecuentadas, para hacer un picnic con productos locales y saborear el famoso vino Albariño.
En la villa pontevedresa de Tuy encontramos paseos fluviales temáticos entre los que destaca el crucero enológico, con la colaboración de sumilleres conocidos de la zona, realizándose catas comentadas y catas maridaje, con explicaciones sobre los vinos gallegos y sus maridajes con otros productos autóctonos de la zona.

Río Sil
Siguiendo en territorio gallego, podemos realizar una inolvidable travesía en catamarán recorriendo los famosos e impresionantes Cañones Superiores e Inferiores, enormes y agrestes masas rocosas, imposibles de suavizar por la erosión y el cauce del río. También se pueden apreciar los viñedos plantados por los romanos en el siglo I y, posteriormente, mimados por los monjes de los diferentes monasterios que dan nombre a esta zona de la geografía orensana y lucense; y, tras hora y media de recorrido, entenderemos bien por qué los monjes de la Ribeira Sacra se asentaron en este maravilloso lugar.

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Lago de Bañolas (Banyoles, Girona)

El mayor de los lagos españoles está ubicado en una zona de naturaleza espectacular. Pese a sus modestas dimensiones, su importancia turística y medioambiental es elevada. Se trata del único humedal de cierta notoriedad de la región y acoge a un gran número de aves y anfibios. El viaje en barco dura tan sólo 40 minutos pero podemos combinarlo con un paseo en bicicleta o una ruta en kayak, independientemente de la temporada del año. Sin llegar a gozar de la fama que tiene el escocés Lago Ness, este lago conserva un aura de magia y misterio: los pobladores locales creían que el lago estaba habitado por un misterioso dragón y sirenas mágicas, mito que sigue actuando de reclamo turístico siglos después.