Negocios de altos vuelos (Historia de la Business Class)

La denominación Business Class, o términos similares, es hoy utilizada por numerosas compañías aéreas y de ferrocarril por todo el mundo con la intención de diferenciar o atraer un pasaje de alto nivel al que se le ofrecen unos extras o complementos, que van desde generosas y comodísimas butacas hasta un exquisito catering, e incluso atención especial antes y después del viaje, con salas de espera y trato exclusivos. Cojamos la máquina del tiempo y situémonos a finales de los años 60 del pasado siglo para ver cómo empezó todo.

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En aquella época las aerolíneas habitualmente ofrecían dos niveles de calidad, o “clases”, la Económica (actual Turista) y la Primera (o Preferente). Fue la holandesa KLM quien lanzó su nueva Full Fare Facilities (FFF), dirigida a los viajeros de clase Turista que eran acomodados inmediatamente detrás de la Primera. Esta idea fue rápidamente copiada por otras compañías (Air Canada, United Airlines, TWA…). A día de hoy desconocemos qué beneficios podía tener para el viajero sentarse, en una butaca de segunda clase, más cerca de los viajeros de primera. ¿Quizás percibir con más intensidad los aromas del exquisito catering de la clase preferente?

Bromas aparte, con la irrupción de los viajes transoceánicos supersónicos (servidos por el ya histórico Concorde) el mercado empezó a “revolverse”, previendo la marcha de los viajeros de alto standing al mítico avión de morro inclinable, y la distribución tradicional de clases sufrió una reconfiguración total. Aparecen entonces (1978) la “Club Class” de British Airways, la “Clipper Class” de Pan Am y, al año siguiente, la “Business Class” de la aerolínea australiana Qantas, quien puede erigirse como auténtica creadora de la denominación que nos ocupa, quizás en un desesperado intento de no dejar escapar al alto ejecutivo o viajero de negocios (en inglés, business o businessman). Realmente, como hemos podido comprobar años después, la amenaza del Concorde y los vuelos supersónicos, fue sólo eso, una amenaza (por no decir, un bluff tecnológico), limitándose sólo a los vuelos que, desde Londres y París, enlazaban con Nueva York y Washingon D.C., servidos por British Airways y Air France, y sin que prosperase en otras aerolíneas u otras rutas transcontinentales.

En estas últimas décadas el concepto “Business Class”, o más habitualmente “Business”, finalmente se ha consolidado como paradigma de viaje con una serie de atenciones y complementos no asequibles al tradicional viajero “de segunda”: toda una variada gama de cómodos asientos (que en vuelos transcontinentales se transforman en auténticas camas), amplios espacios para estirar las piernas, generosos menús gourmet que incluyen productos exclusivos regados con vinos y cavas premium, todo ello atendido por un personal de cabina con aspecto excelente y trato exquisito.

Businessman Reading Newspaper and Looking out Airplane Window

Conviene recordar que la categoría o clase Business es ofrecida por todo el mundo con diferentes denominaciones, según la compañía. Podemos encontrarnos así clases: Premier, Premium, Executive, Magnifica, Plus, Grand, Deluxe, Gold, Classic… Más o menos, similar a lo que ocurre con los bancos y las tarjetas de crédito. ¿Tendrá relación?

El concepto ha trascendido y también en compañías ferroviarias de diferentes países, como Amtrak (EE.UU.) y Via Rail (Canadá), podemos encontrarnos la denominación comercial de Busines Class para servicios de alto nivel. Ya en nuestro país, operadores de transporte de viajeros por carretera, como la empresa ALSA, ofrece desde hace años el servicio “Supra”, con un nivel superior al de otros autocares, con anchos asientos de piel, sistema audiovisual individual, atención con azafatas, Wi-Fi, prensa y muchos otros servicios de calidad. Una interesante alternativa al viaje por tren o avión.

Esta es la Business Class. Quizá la clase más habitual para aquellos viajeros de negocios que deben pasar muchas horas en el avión, y cuyas empresas ceden este beneficio para que sus empleados lleguen descansados a destino.  Pero no solo es común para este tipo de viajes, sino también para aquellos que se desplazan de vacaciones y pueden permitírselo, haciendo uso de esta clase en la que pasan las horas de vuelo más cómodamente.

Recuerda que el servicio Business, muchas veces comienza en una sala VIP del aeropuerto donde serás atendido sin las habituales aglomeraciones de los “de Turista”.

Viajes en la clase que viajes, no te olvides de incluir en tu maleta un seguro de viaje !